elmundo.es:
Sergio M. Vallina y Rafael Simó, del Instituto de Ciencias del Mar de
Barcelona y perteneciente al Centro Superior de Investigaciones
Científica (CSIC) han descubierto un mecanismo de interacción entre
océano y radiación solar que interviene en la formación de las nubes y
en su efecto "parasol" global sobre el planeta. La investigación, que
muestra que el océano produce más azufre formador de nubes cuanta más
radiación solar recibe, se publica esta semana en la revista 'Science'.
Los investigadores españoles muestran en su estudio que un componente
del azufre que se considera de gran importancia en la formación de las
nubes, el dimetilsulfido (DMS), depende de la cantidad de radiación
solar recibida por las capas superiores del océano. Sus descubrimientos
indican que el DMS contribuye a un mecanismo de retroalimentación
negativa autorregulador entre las condiciones de sol y nubosidad que se
dan en los océanos más distantes.
El clima de nuestro planeta se ha mantenido más o menos estable en los
últimos milenios gracias a mecanismos de autorregulación del clima.
Pero, ¿significa esto que un aumento de radiación solar debido al efecto
invernadero, se contrarrestará automáticamente con un aumento de la
nubosidad? Eso está por ver.
Para variar, no es una mala noticia.