Una de las razones por las que no me gusta la energía nuclear, es que no
confío en la buena fe de las empresas que las gestionan.
Todo lo concerniente a energía nuclear está legislado con unas medidas
de seguridad tan estrictas, que deberían ser suficientes para garantizar
el buen funcionamiento de las centrales nucleares. Realizar el
mantenimiento adecuado reduciría el riesgo de accidentes a unas cotas
muy bajas.
Otras industrias relacionadas con mercancías peligrosas no tienen unas
medidas de seguridad tan estrictas, aunque se trate de químicos tanto o
más peligrosos que los productos radiactivos.
Las medidas de seguridad son tan estrictas y redundantes que pueden
rozar el absurdo. Por eso, las entidades encargadas de cumplir estas
normas pueden relajarse en su cumplimiento, para reducir los gastos
económicos que conllevan.
En Ecoticias
nos cuentan:
La central nuclear de Vandellós II sufrió un grave accidente en el
verano de 2004, cuando se rompió una tubería de agua del sistema de
servicios esenciales. Esta tubería proporcionaba agua del mar para
refrigerar el circuito secundario lo que, además, resultaría vital para
extraer el calor del núcleo de la central en caso de accidente, siendo
así un elemento 'clave' para la seguridad de la central.
Lo que más preocupa no es que tuvieran un accidente, son cosas que
pasan. Sin embargo, el accidente ocurrió por realizar un mantenimiento
deficiente, no obedecer al organismo regulador y además intentaron
ocultar información:
El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN reclama ahora 1,6 millones de euros
a los explotadores de la central por incurrir en tres irregularidades
graves. La primera consistió en ejecutar un erróneo mantenimiento de la
tubería, que llevó finalmente a su ruptura. La segunda fue no realizar
las reparaciones y pruebas que el CSN ordenó, y la tercera consistió en
ocultar información al CSN, puesto que los primeros problemas de
corrosión de la tubería aparecieron en 1993.
Por donde vivo no hay centrales nucleares. Pero no me gusta que la
seguridad y la salud de mis vecinos en manos de gente en la que no
confío. ¿Soy conspiranoico?