Centrales térmicas de ciclo combinado
Escrito: 27 febrero 2006 | Categoría: Contaminación, Energías fósilesConsumer.es: Centrales térmicas de ciclo combinado.
Las centrales térmicas de carbón como fuente de energía cuentan con una larga tradición en España, al poseer yacimientos propios de esta materia prima y como alternativa a la dependencia del petróleo. Sin embargo, su utilización se está intentando disminuir por dos motivos principales: se trata de un proceso relativamente complejo de conversión de energía, que no alcanza más de un 30% de rendimiento, y produce un alto impacto ambiental, (...)
Una opción que está ganando terreno es el de las centrales de ciclo combinado. En este tipo de centrales el gas en combustión es el fluido que mueve directamente una turbina especial de alta velocidad, sin pasar por un circuito de vapor. La energía producida por los gases de salida de la turbina alimentan un circuito convencional de vapor, que mueve una segunda turbina, aunque también existe como alternativa el ciclo combinado con gasificación integrada, donde se gasifica el carbón y, tras un tratamiento de los gases obtenidos, se quema en un proceso como el anterior. Al tratarse de nuevas instalaciones que utilizan tecnologías de última generación, pueden llegar hasta un 50% de rendimiento y su efecto contaminante es también mucho menor: su producción de CO2 por kilowatio (KW) y hora ronda los 350 gramos, frente a los 1.000 gramos por KW y hora de las térmicas que consumen carbón.
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Iberdrola posee la mitad del ciclo combinado español, al mantener 4.000 de los 8.000 MW instalados. Asimismo, el Ministerio de Economía está tramitando más de 40 proyectos de centrales térmicas de ciclo combinado para ubicarlas en la práctica totalidad de las comunidades autónomas, capaces de generar 32.000 MW, más de la mitad de la actual generación eléctrica del país. Al tratarse de un sector liberalizado, se cuenta con una importante inyección de capital extranjero: muchas de las empresas son estadounidenses, y se han presentado varios proyectos con inversiones que se mueven entre los 400 y los 800 millones de euros.
Frente a la expansión de este tipo de centrales, se plantean varios problemas. Por un lado, la disminución del carbón nacional como materia prima conlleva la paulatina desaparición de la industria minera, con los problemas sociales y económicos derivados. Su sustituto, el gas natural, se importa principalmente del Norte de África, ya que en España las existencias son reducidas, por lo que se crea una dependencia directa de otros países y de los vaivenes de los precios del mercado internacional. Por otro lado, si se incrementa la utilización de este tipo de centrales, la cantidad de contaminantes que se emitirán a la atmósfera aumentará también. La política de Planificación Energética española para el periodo 2002-2006 fomenta la generación de electricidad a partir de las denominadas “energías limpias” para reducir las emisiones de gases contaminantes siguiendo la directiva comunitaria que entra en vigor este año, y que fija los objetivos de reducción de dichos gases en un 8%. Según las previsiones del Gobierno, a finales del año 2010 aproximadamente la generación de energía renovable supondrá el 29% del total y la de gas natural se triplicará hasta alcanzar el 33%, mientras que la del carbón se reducirá a la mitad, hasta un 15%. Por todo ello, los analistas calculan que el incremento y utilización de este tipo de centrales durará como mínimo un periodo de unos 30 años, tras el cual se utilizarán energías renovables mucho más limpias y desarrolladas que en la actualidad y que puedan suministrar mayor cantidad de energía.